¿HASTA CUÁNDO? COLOMBIA

¿HASTA CUÁNDO?  COLOMBIA

A pesar de todos los esfuerzos e inversiones hechas por las organizaciones y microempresarios colombianos, para subsanar las carencias de nuestro sistema educativo y de formación, respecto al desarrollo de actitudes y a la inteligencia emocional, requeridas más que de saber desempeñar un oficio o profesión, en los entornos laborales para alcanzar objetivos, y por ende el éxito, que les garantice ser rentables y permanecer en los mercados industriales, comerciales y de servicio, para generar empleos conducentes a que muchos colombianos podamos satisfacer  las necesidades básicas, para tener un país en paz, autorrealizado y feliz, en donde primen los valores humanos; que si bien no son esenciales para los logros, si determinan la rectitud de los objetivos por lograr individual y colectivamente; van a tener que seguir invirtiendo en formar seres humanos con conciencia de ser para el hacer, para servirse a sí mismos y a los demás, cuando el resultado no varía y seguimos encontrando servidores y empleados que no valoran al mínimo, la oportunidad que tienen para trabajar, en un país con tanto índice de desempleo y que entran a engrosar los grados tan altos de corrupción en nuestro país, cuando no hacen su labor o trabajo con pasión, motivados, y con la calidad requerida y quieren seguir devengando sueldos con trabajo mediocres que solo arrojan malos resultados y descomponen el logro colectivo, ya que no les importa, ni le dan trascendencia a que un solo ser humano con malas actitudes y sin compromiso con ellos mismos y por las organizaciones que les brindan la oportunidad, puede deteriorar completamente el logro de la misión, visión y objetivos de cualquier organización o equipo de trabajo.

Las empresas y organizaciones ya no buscan personas cognitivamente tan preparadas y con tantos títulos, buscan personas que sean extraordinarias en su forma de ser y hacer en su forma honesta de ponerse totalmente al servicio y amor por ellos mismos y los demás, buscando siempre aportar al bien común.

De cada uno de nosotros depende tener una vida y un país distinto y deberíamos estar todos atentos, para que cuando a pesar de la insistencia, haya personas que persistan en restar, dividir y no en sumar o multiplicar, en los entornos productivos y laborales, aboguemos por su salida en defensa de la calidad, la realización y la autorrealización de quienes si queremos y démosle la oportunidad al que si quiere y que aunque no sepa el oficio este motivado para aprenderlo.

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