“Mi profesión se convirtió en mi más profunda motivación”

Esta semana me llegó la carta que le envió una empleada a su jefe. Quiero compartirla con ustedes porque se trata de una persona motivada desde su interior y comprometida con su profesión.

Buenas tardes doctora Martha.

No estoy segura si usted conoce mi historia de vida, pero quisiera contarle algo. Cuando nací me detectaron una insuficiencia cardiaca que en ese entonces ni siquiera tenía nombre. Inicialmente me dieron tres años de vida que se convirtieron en trece; edad en la que empecé a ser intervenida quirúrgicamente veinte veces. Durante todos esos años siempre me dijeron que NO PODÍA: cumplir 15, graduarme del colegio, estudiar enfermería… Pero Dios tenía un plan diferente para mí y el amor a mi profesión se convirtió en la más profunda de mis motivaciones.

Cuando me gradué llevé mi hoja de vida al Sacatin (nombre del edificio sede de Metrosalud en Medellín) con el sueño de hacer parte de la empresa que me educó a través de mis prácticas y de la que me enamoré a primera vista. He pertenecido a la misma desde hace tres años y medio por prestación de servicios y, a pesar de haber tenido que esperar cada vez por suspensión de contratos, siempre lo he hecho porque aquí es donde quiero estar.

En 2010 me operaron a corazón abierto y créame que me aferré a mi trabajo para soportar grandes dolores. Doctora Martha, usted hoy me dijo que sí, que sí puedo. Puede parecerle extraño, pero lo que usted me ofrece no es una oportunidad laboral sino el privilegio de cumplir un sueño. Dios la bendiga a usted y a las personas que han tenido en cuenta mi labor, espero en esta nueva etapa poderle retribuir a usted y a esta empresa con un excelente trabajo que promueva el mejoramiento continuo de la misma.

Por otro lado, quisiera contarle que al momento me encuentro cursando el segundo semestre de una maestría en Salud Pública en la Universidad CES, la cual curso los días viernes en la tarde y sábados en la mañana. Si bien, de acuerdo con los horarios de los Centros de Salud, no tendría dificultades con el horario de los viernes, me preocupan los sábados, porque no podría asistir al Centro de Salud. Por lo tanto, se me ocurre proponerle pagar las horas de los sábados en semana o trabajarlas en la tarde.

Me pareció muy importante hacerle esta aclaración porque de la felicidad ¡¡tan berraca!! se me pasó contarle esta situación. Sin embargo, hasta el momento la maestría no ha afectado mi desempeño laboral y pretendo continuar así. Adicionalmente, como mujer, creo que la preparación académica es prioritaria si uno busca un proyecto de vida exitoso.

Estoy actualizando mi hoja de vida, pero la haré llegar a primera hora de mañana.

Muchas gracias por su atención y por la sonrisa que llevo en el alma, Dios la bendiga,

Juliana Herrera Valencia
Enfermera del Programa Jóvenes por la vida de Metrosalud, Secretaría de Salud de Medellín

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